Ajedrez
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¿Qué quieres que sea tu empresa dentro de un año? ¿Dónde quieres que esté dentro de tres o cinco años? ¿Cuáles son tus planes para hacerla crecer? ¿Has pensado en desarrollar un plan estratégico?

Durante mi trabajo como gerente y director, siempre me ha gustado formular estas preguntas pero pocas veces las respuestas que he recibido parecen haber tenido una meditación y análisis detallado. No son muchas las personas que planifican el futuro de su empresa o tienen un plan estratégico de acuerdo a sus expectativas y ambiciones. Y si lo hacen, muy pocas llevan a cabo sus planes, los llevan a cabo de manera irregular, o simplemente los paralizan poco después de empezar su ejecución. Esto pasa a menudo con las empresas. Aunque la mayoría de ellas empiezan con un plan para su desarrollo y crecimiento, pocas (entre el 10% y el 30% según Kaplan y Norton) lo ejecutan.

Un proyecto de empresa debe empezar con una detallada planificación de sus actividades, desde su concepto y nacimiento hasta el término de su vida útil. Debe planificarse la fuente de financiamiento a lo largo de la vida del proyecto, los ingresos, las ventas, el pago de la deuda contraída y sus intereses, el pago de impuestos (los flujos de caja en general), el crecimiento de la demanda de nuestro bien o servicio, posibles cambios de leyes y reglamentos, crecimiento y regulación de la plantilla de trabajo y un largo etc. Para esto, deberán usarse modelos financieros donde puedan simularse las variaciones de todas las variables importantes y ver el efecto que tienen en el flujo de caja y los indicadores de rendimiento de la empresa.

Aunque lo anterior parece obvio, no todos los proyectos empresariales cuentan con una planificación de este tipo. No es extraño, entonces, ver negocios que a los 6 meses o al año de haber comenzado, cierran. Las causas de no tener una buena planificación estratégica (y a veces de no tener planificación en absoluto) son muchas y tienen que ver con varios factores, entre ellos factores culturales, personales, educativos, etc.

Tener un plan nos permite saber principalmente qué debemos hacer, pero también nos dice lo que no debemos hacer. Nos permite comparar lo que está pasando con lo que habíamos previsto que pasaría. Y nos permite actuar, tomar decisiones y cambiar el rumbo actual para adecuarlo a nuestro plan. Michael Porter, una de las personalidades más importante en temas de estrategia empresarial, dice que la esencia de la estrategia consiste en la elección de lo que no se debe hacer”.

Tener un plan facilita la obtención de préstamos bancarios, en caso de necesitarse, o facilita la adhesión de socios que aporten capital a nuestro proyecto. Si el plan es claro, creíble, basado en premisas sólidas y resultados realistas, será menos difícil para nosotros, para nuestros socios y para nuestros prestamistas confiar en nuestro proyecto empresarial.

Si nuestra empresa no tiene un plan estratégico, es hora de que empecemos a prepararlo, revisando lo que queremos, lo que hemos hecho hasta ahora y cómo vamos a cerrar las diferencias entre lo que queremos y lo que estamos haciendo. Tener éxito no está garantizado pero tener un buen plan estratégico nos asegura una probabilidad muy alta de lograrlo.

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