Ansiedad
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Quizás uno de los errores más exitosos de la humanidad haya sido el viaje en el que Cristóbal Colón llegó a lo que hoy conocemos como América. Recordemos que él quería encontrar una ruta distinta a la conocida hasta ese momento, que lo llevara a Las Indias (el Lejano Oriente). Y así, al llegar a la isla de Guanahaní (San Salvador) en Las Bahamas, pensó que había llegado a las Indias. Ya sabemos lo que representó ese descubrimiento para España y Europa, pero pensemos en el esfuerzo requerido por Colón en aquella época para convencer a los que financiaron el viaje y para que colocaran su dinero en un proyecto cuya ruta era totalmente desconocida y cuyo éxito era más que cuestionable. ¡Algo de optimismo tuvo que tener el Sr. Colón!

¿Cuántos de nosotros hemos tenido miedo a equivocarnos? ¿A hacer mal lo que se nos ha encomendado? ¿Cuántos de nosotros no hemos hecho nada diferente a lo que hacemos diariamente, como rutina, por temor a tener un resultado erróneo? Si todos quedásemos paralizados por ese miedo a equivocarnos, hoy no tendríamos descubrimientos como el Post it®, ese pequeño trozo de papel que se pega y despega cuantas veces queramos, o los rayos X, entre muchos otros.

Podemos pensar que la creatividad y el atrevernos a hacer algo nuevo o que no ha sido hecho antes no forma parte de todos los trabajos, actividades y empleos, pero no es así. Cuestionarnos la manera cómo se hacen las cosas en nuestro día a día es un buen ejercicio para empezar a descubrir procesos más eficientes, que consuman menos recursos y que nos permita obtener mejores resultados.

Pero muchas veces, el temor a hacer algo mal nos paraliza y no nos permite explorar cosas nuevas. Pasa también, a veces, que no sólo no hacemos algo diferente, sino que no hacemos algunas de las cosas que debemos hacer. Y esto puede ser el principio del fin para nuestra carrera y para nuestro empleo.

¿Cuáles son las razones por la que no nos atrevemos a hacer más que lo rutinario o no hacemos nada más allá de lo que sabemos que funciona? ¿Y cuáles son las razones por las que tememos hacer incluso lo que debemos hacer? En mi opinión, hay varios factores que influyen en nuestro comportamiento. Algunos son:

La cultura organizacional, la cual es clave para nuestra actitud. Si la organización (los directivos, el presidente, nuestros superiores) castiga los errores, es muy probable que vivamos todo el tiempo con temor a hacerlo mal y ese temor puede llevarnos a hacer las cosas más lentamente, para estar seguros de no equivocarnos, o a paralizarnos y hacer poco o nada de lo que nos corresponde. Pero aun cuando la cultura del castigo por cometer errores no exista o sea incipiente, si no tenemos el soporte de nuestros superiores para nuestro trabajo, es posible que también vivamos nuestro trabajo con ansiedad. Por eso es muy importante hablar con nuestra gente y felicitarlos si han hecho un buen trabajo o enseñarles a hacerlo bien si se han equivocado, guiándoles y estando a su lado para inspirarles confianza.

La actitud de la persona ante las situaciones que enfrenta es también importante. Una cita de Epicteto dice que las personas no temen a los hechos en sí sino a la percepción que tienen de esos hechos. Es decir, hay personas que temen algo simplemente por cómo lo perciben y no porque el hecho represente algún peligro. El miedo a hablar en público, por ejemplo. A algunos les encanta. Otros pueden hasta desmayarse ante la idea de hablar frente a mucha gente. Esa actitud de la gente les permite hacer excelentemente su trabajo, hacer cosas innovadoras sin temer equivocarse o, por el contrario, hacer que pasen inadvertidas o que tengan un mal desempeño.

El coaching y el soporte que recibimos de nuestros superiores puede ser determinante para minimizar o incrementar nuestro temor a equivocarnos. Si se nos anima a hacer más y sabemos que contamos con apoyo para realizar nuestras tareas y proyectos, será más fácil cumplir nuestras metas.

Una de las anécdotas sobre el soporte de nuestros superiores que leí hace tiempo fue sobre Jack Welch (quien fuera Chairman y CEO de GE entre 1981 y 2001) y un evento que le ocurrió durante sus inicios en GE. Estando a cargo de un reactor químico, hubo una explosión que causó muchos daños, pero ningún herido. Tuvo que dar muchas explicaciones ante sus superiores, incluso ante un ejecutivo varios niveles por encima del suyo (Charlie Reed). Cuando Welch ya estaba convencido de que iba a ser despedido, Reed le dijo que averiguara bien qué había pasado y qué lecciones se habían aprendido del incidente para evitar futuras explosiones. Es evidente que, ante un error de tal magnitud y una decisión semejante por parte de Reed, la autoconfianza de Welch salió muy fortalecida y su compromiso con GE ampliamente incrementado.

Sólo los que no hacen nada están libres de no equivocarse. Sabemos que la probabilidad de que hagamos algo mal o de que las cosas no salgan como deben o como queremos, existe. Lo importante es saber que tenemos la capacidad de hacerlas bien, de tomar las precauciones y previsiones para que salgan como deben y que contamos con la ayuda de nuestros compañeros y nuestros superiores. Santiago Ramón y Cajal dijo: “Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo”. Una vez cometido el error, averigüemos qué pasó y cómo hacer para que no vuelva a pasar.

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Posted on: 30 junio, 2015 | Author: Francisco Ficara

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