Inteligencia emocional
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Durante un viaje de trabajo, mientras el avión en el que viajaba se disponía a aterrizar, dos personas hablaban acerca de un colega común, el cual había tenido que abandonar la unidad que dirigía como gerente debido a su bajo rendimiento. Sorprendido, uno de ellos comentó que nunca hubiera imaginado algo así, ya que conocía muy bien a la persona en cuestión. Habían sido compañeros en la universidad y era una persona brillante, graduada con honores.

La conversación anterior me hizo recordar en que esos casos son bastante frecuentes pero poco comprensibles, ya que pensamos que una persona con desempeño excelente durante sus estudios y con un coeficiente intelectual alto, tiene el éxito asegurado. Sin embargo, no siempre es así. Daniel Goleman, en su libro “Inteligencia Emocional” dice: “Hasta las personas más descollantes y con un CI elevado pueden ser pésimos timoneles de su vida ….” Y añade que el CI puede aportar tan sólo un 20 % de los factores determinantes del éxito.

En mi opinión, la gerencia (o el manejo de situaciones mediante la coordinación de personas, utilizando recursos, para lograr objetivos) es un arte que necesita no sólo de la inteligencia normal que todos conocemos, sino también de la denominada Inteligencia Emocional. Y no sólo en el trabajo, sino también en la vida cotidiana.

Una buena definición de Inteligencia Emocional la encontramos en el libro de Daniel Gil’Adi “Liderazgo”: Fuerzas características relacionadas con habilidades tales como:

 

  • Ser capaz de motivarse
  • Persistir frente a las frustraciones y decepciones
  • Tener las emociones a nuestro servicio y poder demorar las gratificaciones
  • Regular el humor, la empatía (ponerse en el lugar del otro), el optimismo
  • Manejo efectivo de las relaciones interpersonales a través de la congruencia y la efectividad

 

Por lo tanto, un buen gerente necesita tener un alto nivel de Inteligencia Emocional, que le ayude a ejercer el liderazgo de la unidad que dirige mediante la gestión de las relaciones interpersonales dentro de su unidad. Creo que es la diferencia entre un ejecutivo o gerente que tiene éxito en su gestión y otro que no la tiene, aunque ambos hayan tenido el mismo adiestramiento, hayan realizado los mismos cursos o programas e incluso hayan asistido a la misma escuela de negocios o universidad. La diferencia entre ellos es grande. A uno se le hace caso o se le obedece simplemente porque “es el jefe”, mientras que al otro, con un alto Cociente Emocional (alto nivel de inteligencia emocional) se le sigue, se cumplen los objetivos porque se está convencido de que es lo que debe hacerse, porque se cree en el proyecto.

Las personas tenemos diferentes estilos, fortalezas y limitaciones. Por lo tanto, todos tenemos diferentes habilidades. Este es el concepto de inteligencias múltiples. De acuerdo a la bibliografía, existen siete inteligencias:

 

  • Inteligencia lingüística
  • Inteligencia lógico – matemática
  • Inteligencia espacial
  • Inteligencia musical
  • Inteligencia kinésico – corporal
  • Inteligencia Intrapersonal
  • Inteligencia interpersonal

 

Como gerentes, es importante que conozcamos a nuestra gente, que sepamos cuáles son sus fortalezas y debilidades, en qué área se desempeñan mejor, qué les anima y qué les frustra. Es fácil dar una orden. Pero si damos esa orden a la persona que no tienen las mejores habilidades para cumplirla, el fracaso será nuestro, del gerente que dio la orden, y no de quien debe cumplirla.

Quizás con un relato pueda explicarlo mejor: había un jinete de caballos de carreras muy exitoso. Ganaba casi con cualquier caballo que se le diera. Un día, un periodista intrigado por su éxito, le preguntó cómo hacía para que la mayoría de los caballos que montaba ganaran, cuál era el truco que tenía. El jinete le respondió: “No hay truco. Antes de correr con el caballo en la carrera, me paso los días con él, lo miro, veo cómo mueve las patas al correr, cómo acelera, qué le asusta, qué hace cuando lo dejo suelto y cómo reacciona cuando le exijo. Al final, cada caballo tiene un estilo diferente, tiene una conducción diferente. Y yo saco lo mejor que él tiene para ganar”.

Quisiera terminar este artículo con una frase atribuida a Albert Einstein que me parece refleja las diferencias entre las personas y lo valioso que es tener esas diferencias si se sabe aprovecharlas:

“Todos somos muy ignorantes. Lo que pasa es que no todos ignoramos lo mismo”.

  

Para la redacción de este artículo se utilizó la siguiente bibliografía:

1 -. Gil’Adí, Daniel, (2000). “Inteligencia Emocional En Práctica”. Ed. McGraw-Hill, Caracas, Venezuela, 1era. Edición, capítulo 2. 

2 -. Gil’Adí, Daniel, (2010). “Liderazgo: una decisión personal”. Universidad Metropolitana, Caracas, Venezuela, 1era. Edición, capítulo 1. Notas.

3 -. Goleman Daniel, (2010). “Inteligencia Emocional”. Ed. Kairós, S.A. Barcelona, España. 74ta. Edición, Parte 1; capítulo 2.

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Posted on: 16 junio, 2015 | Author: Francisco Ficara

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