Gestión del Cambio_4
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Hace ya algún tiempo, en una reunión gerencial organizada por el presidente de la empresa donde trabajaba en ese momento, recuerdo que las primeras palabras con las que empezó su discurso fueron: “Lo único constante es el cambio”. Esa frase, que creo se atribuye al filósofo griego del siglo VI a. C. Heráclito, sirvió para hacernos entender que no podíamos gerenciar nuestras áreas de trabajo como si todo fuese a ser igual eternamente. Sirvió para sacudirnos y pedirnos que pensáramos en cómo gestionar y adaptarnos a los cambios que estaban sucediendo en nuestro entorno y en nuestra empresa.

Han pasado ya muchos años desde aquel discurso y he aprendido muchas cosas más acerca de los procesos de cambio. Efectivamente, todo cambia, pero ahora la velocidad con la que llegan los cambios es mayor. Hoy todo está globalizado. Lo que ocurre a miles de kilómetros de donde estamos nos puede afectar directamente. La tecnología cambia constantemente, los mercados tienen nuevas exigencias a cada momento, nuestros clientes hoy día tienen infinidad de opciones a nuestro producto. Por lo tanto, como empresarios y emprendedores, no podemos ser indiferentes a lo que ocurre.

Todas las organizaciones de hoy enfrentan un ambiente dinámico y cambiante, lo que requiere que dichas organizaciones se adapten a los cambios que suceden. Pero no es sencillo. En primer lugar, nuestra naturaleza humana se resiste a que cambiemos nuestro “status quo”. Pensemos por un momento en nuestra rutina. Estamos cómodos haciendo siempre lo mismo. Lo hacemos bien y lo dominamos. Entonces, ¿Para qué cambiar? El problema es que eso que hacemos siempre igual, poco a poco (o de repente!) deja de interesarle a nuestro cliente. Entonces nos encontramos con un grave problema: hacemos algo que ya no le interesa a nadie! Ahora nos vemos obligados a cambiar de inmediato, sin haber planificado el cambio!

¿Cómo manejamos los procesos de cambio? En primer lugar, debemos revisar constantemente nuestro plan de negocio y debemos contrastarlo con las realidades del momento, comprobando si son las mismas que nos llevaron a trazar nuestro plan. También, debemos estar atentos a los cambios que ocurren en nuestro entorno: nuevas tecnologías, cambios en los hábitos de nuestros clientes, cambios en los precios de las materias primas o en las propias materias primas, cambios en nuestros competidores, etc. Debe haber alguien que se encargue de mirar a las transformaciones de nuestro entorno.

En segundo lugar, internamente, debemos tener un “Agente de Cambio”. Alguien que sea responsable de administrar el cambio. Estos agentes pueden ser personas que están dentro de nuestra organización o consultores externos con conocimientos especiales en teoría y métodos de cambio. Estos agentes de cambio generalmente se enfocan en cuatro aspectos de nuestra organización:

 

  • Cambios en la estructura. O sea, cambios en las relaciones de autoridad, mecanismos de coordinación, rediseño del trabajo o variables estructurales similares.
  • Cambios en la gente, o sea cambios en las actitudes del empleado, sus habilidades, su preparación, sus expectativas, sus percepciones y su comportamiento.
  • Cambios en la tecnología, lo cual conlleva modificaciones en la forma en que el trabajo se procesa y en los métodos y equipo utilizados.
  • Cambios en la ubicación física, involucrando la alteración del espacio y los arreglos de distribución en el lugar de trabajo.

 

El principal problema con el que se encuentran los agentes de cambio es la resistencia al cambio por parte de las personas (tanto si es un grupo de personas o si es toda la organización). Se requiere preparación y habilidades importantes por parte de los agentes de cambio para poder hacer las transformaciones necesarias. Muchas veces hay que manejar conflictos, ya que los cambios mueven a las personas desde sus “zonas de confort” hacia otras zonas donde se sienten inseguras, desconocen lo que va a ocurrir y temen el fracaso.

Recordemos que en nuestro plan de negocio hemos tomado en consideración factores externos e internos que tenían influencia sobre nuestro proyecto. A partir de allí elaboramos estrategias y actividades para que nuestro proyecto tuviera éxito. Pues bien, esos factores pueden cambiar, desaparecer algunos y aparecer otros nuevos, que no tuvimos presente dadas las circunstancias. Por eso es importante revisar nuestro plan y adecuarlo a los nuevos factores.

Debemos introducir en nuestra gestión la cultura del cambio. Es necesario si queremos que nuestra empresa se prolongue en el tiempo. Empresas con más de un siglo de existencia desaparecieron simplemente porque no supieron interpretar los cambios a su alrededor, y cuando se dieron cuenta ya era tarde. La historia de Kodak®, que no supo adaptarse a la fotografía digital, es tristemente famosa por esta razón. Y otras empresas jóvenes, que nacieron con el éxito a sus puertas y lograron ganancias extraordinarias, también sucumbieron por no haber sabido interpretar los cambios. Como BlackBerry® que no supo adaptarse a tiempo a la tecnología de pantallas táctiles.

Saber cambiar y saber cuándo empezar a cambiar puede representar la diferencia entre continuar en el mercado o desaparecer. Y para seguir en el mercado, es necesario saber gestionar el cambio.

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