Rentabilidad
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¿Cómo sabemos que la idea que hemos tenido, y que pensamos puede ser buena, puede ser convertida en un proyecto rentable? No tenemos fondos propios suficientes para poder desarrollar nuestra idea y tenemos que encontrar financiación pero ¿Cómo sabremos que todo irá bien y que podremos devolver el dinero que hemos obtenido? ¿Cómo convenceremos a nuestros acreedores que su dinero será invertido en un buen proyecto y que les será devuelto en el tiempo estipulado?

Estas son preguntas que, muy probablemente, nos hemos hecho a la hora de querer convertir nuestra idea en realidad. Hay varias aristas que debemos analizar para contestar esas preguntas.

La primera arista es si nuestra idea tiene mercado. O sea, si hay suficiente gente interesada en nuestro producto o servicio. Aunque la respuesta sea “si”, aun nos queda al menos otra arista por analizar.

La segunda arista es la de los ingresos y gastos. ¿Tendremos suficientes ingresos para mantener operativo nuestro proyecto, poder pagar todos los gastos, devolver los fondos recibidos y generar beneficios?

Hay muchas más preguntas, pero enfoquémonos en las que tienen que ver con los ingresos y gastos. Aquí obtendremos una idea de si tendremos beneficios y cuánto podrían ser. Esto se llama realizar el análisis financiero del proyecto.

El análisis financiero del proyecto consiste en evaluar todos los ingresos y gastos durante su vida (los flujos de caja), junto con la inversión inicial hecha, y luego determinar si obtendremos los beneficios esperados. Estos beneficios (como su nombre lo indica) son los que espera el inversionista o el emprendedor por colocar su dinero en ese proyecto. Este es un punto importante, ya que un proyecto puede ser bueno, rentable y viable pero quizás no proporcione la rentabilidad esperada por el inversionista.

Existen varios métodos para tener una idea sobre la rentabilidad o viabilidad del proyecto. Algunos de ellos no toman en cuenta ni la cronología de los distintos flujos de caja ni el valor del dinero en el tiempo, mientras otros sí los toman en cuenta. Algunos de estos métodos son el método del período de recuperación o “Pay Back”, el método del Valor Presente Neto (VPN) y el método de la Tasa Interna de Retorno (TIR). Vemos en qué consisten:

  • Método del Período de recuperación o “Pay Back”. Este método se basa en determinar el tiempo de recuperación de la inversión y selecciona, entre varios proyectos mutuamente excluyentes, aquél con el menor tiempo de recuperación. No toma en cuenta ni la cronología de los flujos de caja ni el valor del dinero en el tiempo.
  • Método del Valor Presente Neto (VPN). Este método nos dice cuál es el valor presente (al día de hoy) de todos los flujos netos (ingresos menos egresos) que el proyecto será capaz de producir a lo largo de su vida, y lo compara con el valor de la inversión inicial que requiere el proyecto. Si el valor presente de esos flujos netos es mayor que la inversión inicial, el proyecto será viable. También sirve para comparar proyectos mutuamente excluyentes, ya que el que tenga el mayor valor de flujos netos deberá ser considerado como el mejor proyecto.
  • Método de la Tasa Interna de Retorno (TIR). Este método nos indica el máximo beneficio que nos dará el proyecto bajo evaluación. Se basa en obtener la tasa que iguale el valor presente de los beneficios junto con el costo (desembolso inicial). Esto es, la tasa de descuento que haga que el VPN sea igual a cero. Es un método de flujo de efectivo descontado. El proyecto es atractivo si la tasa de descuento obtenida (TIR) es mayor a nuestra tasa de descuento de referencia (nuestra mejor oportunidad) y entre varios proyectos, nos decidimos por aquél cuya tasa de descuento sea la mayor.

Tanto el método del Valor Presente Neto como el método de la Tasa Interna de Retorno toman en cuenta la cronología de los flujos de caja y el valor del dinero en el tiempo. Personalmente, prefiero estos dos últimos métodos para la evaluación financiera de proyectos porque creo que dan una idea bastante acertada sobre la viabilidad de proyectos.

Existen casos en que no tiene sentido evaluar un proyecto financieramente, como los proyectos de seguridad o de responsabilidad social. En estos casos, las razones para tomar la decisión se basa más en cumplimiento de leyes y razones éticas, entre otras.

Finalmente, me gustaría agregar que siempre tenemos la opción de no realizar ningún proyecto, pero creo que incluso esta opción debe ser analizada con cuidado, conociendo los pro y los contra de no ejecutarlo, ya que algunos costos pueden verse incrementados por la decisión de no ejecutar ningún proyecto.

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